EDUCACIÓN
CON VALORES

Preparar a los hijos para la
vida y para que encuentren la felicidad, ha sido la preocupación de los padres
desde siempre. Actualmente, padres y educadores nos enfrentamos a retos muy
distintos a los de otros momentos de la historia. ¿Cómo lograr que mis hijos
digan No a la droga, al bullying, a la pornografía, a la violencia y a otros
peligros? Es una pregunta llena de angustia que escucho con frecuencia de
las madres y padres de familia. Colegio la Marina responde: “Enséñales a
decir que Sí, a decir que sí a los Valores.” Si educamos a los hijos en los
valores, tenemos una alta probabilidad de que no cedan ante estos flagelos de
la sociedad. Cuando en la familia hay violencia, abuso, falta de afecto,
humillaciones, casi siempre nos encontramos a jóvenes con problemas más o menos
serios que van desde baja en el rendimiento escolar hasta adicciones,
bullying, violencia, etc. Es en la familia donde la persona aprende los
valores, donde los hijos son cobijados con el amor y la aceptación de padres y
hermanos. Es en la familia donde nacemos, crecemos y morimos como personas. La
sociedad es la suma de las familias y por lo tanto nosotros podemos hacer la
diferencia gestando una nueva sociedad desde el hogar.
¿Qué son los Valores y cómo los
podemos educar en la familia? Los Valores son bienes universales que, si los
vivimos, nos hacen ser mejores como personas. Al ser universales son para todos
y en todos los tiempos. Puede cambiar la forma de educarlos o la importancia
que le demos a cada uno, pero el Valor en sí mismo nunca cambia porque su
bondad está en él mismo y no en las circunstancias sociales, culturales o
históricas. Los valores que yo propongo son los siguientes: Familiar, Social,
Estético, Económico, Físico, Moral, Intelectual y el Trascendente. Los
valores se desarrollan de forma sencilla, en los sucesos del día a día. Lo
fundamental en su educación es la constancia, ya que los valores se hacen vida
cuando se convierten en hábitos y éstos se adquieren a base de repetirlos
durante algunos años. Es entonces cuando se convierten en Virtudes Humanas, que
son las que educamos en nuestros hijos para que puedan vivir los Valores.

Si hacemos memoria, recordemos
cómo adquirimos el hábito de la higiene y la limpieza. Creo que ninguno de
nosotros recibimos una lección particular de higiene, pero a algunos nos
acostumbraron desde pequeños a bañarnos todos los días, a lavarnos los dientes
después de cada comida y las manos antes de comer, al ir al baño y después de
jugar. Nos exigían recoger y limpiar la habitación (condición para poder
salir con las amigas o con el novio) y así, adquirimos el hábito.
La fortaleza, por ejemplo, es
una virtud humana que nos ayuda a resistir las influencias nocivas, a soportar
las molestias y a entregarnos con valentía en caso de poder influir
positivamente para vencer las dificultades y para acometer grandes empresas en
la vida.
Si se le enseña a los hijos a ser fuertes en
las cosas pequeñas de cada día como es el soportar el calor sin quejarse, no
comer todo lo que se les antoja, esperar unos minutos antes de tomar el
vaso de agua que tanto desean, etc., poco a poco van desarrollando esa
capacidad de decir No. Un chico que está acostumbrado a obtener todo lo que
quiere de sus padres sin mayor esfuerzo, difícilmente se negará a sí mismo los
placeres que se le antojen aunque estos sean nocivos para él mismo.

Otra virtud que es una gran
herramienta para no caer en el Bullying es el Respeto. El respeto debe partir
de la noción de que cada uno de nosotros somos personas y todos tenemos la
misma dignidad y el mismo derecho a que se nos trate como lo que somos,
personas humanas. Debemos educar a los hijos a respetarse a ellos
mismos, a valorarse y a respetar a todas las personas sin importar su
condición. Enseñar a respetar a los demás empieza poniendo nosotros el ejemplo.
Tratando con respeto a nuestro cónyuge, nuestros hijos, a la persona que ayuda
en el supermercado, a los maestros, etc.
Lo más valioso que les podemos
dar a los hijos es la educación, tanto intelectual como humana. Ésta es la
única herencia que nadie les puede pelear ni arrebatar, si ellos no quieren. Es
un tesoro que no se cotiza en Wall Street y por lo tanto no se devalúa sino que
siempre está a la alza e incrementa el valor y la calidad de la persona que lo
posee.
Colegio La Marina consideramos
nuestra institución en una extensión de su hogar y nuestra misión es educar con
valores, valores para toda la vida.