lunes, 18 de agosto de 2014

EDUCACIÓN CON VALORES



Preparar a los hijos para la vida y para que encuentren la felicidad, ha sido la preocupación de los padres desde siempre. Actualmente, padres y educadores nos enfrentamos a retos muy distintos a los de otros momentos de la historia. ¿Cómo lograr que mis hijos digan No a la droga, al bullying, a la pornografía, a la violencia y a otros peligros? Es una pregunta llena de angustia que escucho con frecuencia de las madres y padres de familia. Colegio la Marina responde: “Enséñales a decir que Sí, a decir que sí a los Valores.” Si educamos a los hijos en los valores, tenemos una alta probabilidad de que no cedan ante estos flagelos de la sociedad. Cuando en la familia hay violencia, abuso, falta de afecto, humillaciones, casi siempre nos encontramos a jóvenes con problemas más o menos serios que van desde baja en el rendimiento escolar hasta adicciones, bullying, violencia, etc. Es en la familia donde la persona aprende los valores, donde los hijos son cobijados con el amor y la aceptación de padres y hermanos. Es en la familia donde nacemos, crecemos y morimos como personas. La sociedad es la suma de las familias y por lo tanto nosotros podemos hacer la diferencia gestando una nueva sociedad desde el hogar.

¿Qué son los Valores y cómo los podemos educar en la familia? Los Valores son bienes universales que, si los vivimos, nos hacen ser mejores como personas. Al ser universales son para todos y en todos los tiempos. Puede cambiar la forma de educarlos o la importancia que le demos a cada uno, pero el Valor en sí mismo nunca cambia porque su bondad está en él mismo y no en las circunstancias sociales, culturales o históricas. Los valores que yo propongo son los siguientes: Familiar, Social, Estético, Económico, Físico, Moral, Intelectual y el Trascendente. Los valores se desarrollan de forma sencilla, en los sucesos del día a día. Lo fundamental en su educación es la constancia, ya que los valores se hacen vida cuando se convierten en hábitos y éstos se adquieren a base de repetirlos durante algunos años. Es entonces cuando se convierten en Virtudes Humanas, que son las que educamos en nuestros hijos para que puedan vivir los Valores.



Si hacemos memoria, recordemos cómo adquirimos el hábito de la higiene y la limpieza. Creo que ninguno de nosotros recibimos una lección particular de higiene, pero a algunos nos acostumbraron desde pequeños a bañarnos todos los días, a lavarnos los dientes después de cada comida y las manos antes de comer, al ir al baño y después de jugar. Nos exigían recoger y limpiar la habitación (condición para poder salir con las amigas o con el novio) y así, adquirimos el hábito.






La fortaleza, por ejemplo, es una virtud humana que nos ayuda a resistir las influencias nocivas, a soportar las molestias y a entregarnos con valentía en caso de poder influir positivamente para vencer las dificultades y para acometer grandes empresas en la vida.

Si se le enseña a los hijos a ser fuertes en las cosas pequeñas de cada día como es el soportar el calor sin quejarse, no comer todo lo que se les antoja, esperar unos minutos antes de tomar el vaso de agua que tanto desean, etc., poco a poco van desarrollando esa capacidad de decir No. Un chico que está acostumbrado a obtener todo lo que quiere de sus padres sin mayor esfuerzo, difícilmente se negará a sí mismo los placeres que se le antojen aunque estos sean nocivos para él mismo.




Otra virtud que es una gran herramienta para no caer en el Bullying es el Respeto. El respeto debe partir de la noción de que cada uno de nosotros somos personas y todos tenemos la misma dignidad y el mismo derecho a que se nos trate como lo que somos, personas humanas. Debemos educar a los hijos a respetarse a ellos mismos, a valorarse y a respetar a todas las personas sin importar su condición. Enseñar a respetar a los demás empieza poniendo nosotros el ejemplo. Tratando con respeto a nuestro cónyuge, nuestros hijos, a la persona que ayuda en el supermercado, a los maestros, etc.

Lo más valioso que les podemos dar a los hijos es la educación, tanto intelectual como humana. Ésta es la única herencia que nadie les puede pelear ni arrebatar, si ellos no quieren. Es un tesoro que no se cotiza en Wall Street y por lo tanto no se devalúa sino que siempre está a la alza e incrementa el valor y la calidad de la persona que lo posee.

Colegio La Marina consideramos nuestra institución en una extensión de su hogar y nuestra misión es educar con valores, valores para toda la vida.



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